
Para lograr la creación de una pieza magistral como lo es “La abuela del escorpión”, se tienen que fusionar muchos talentos. Pero no cualquier talento.
Primero, una mente con la capacidad creativa para condensar adecuadamente la novela hasta adaptarla al guión de esta obra, hablamos de “La cuna del escorpión”, escrita por Priscilla Velázquez Rivera, después encontrar a una actriz capaz de encarnar y narrar inmaculadamente la historia hasta transportarnos a las épocas en las que se pasea cada escena y sin temor a equivocarme, diría que pocas actrices lo hubieran hecho como Clara Morel.
Y todo esto se ejecuta con armonía, gracias a la excelente dirección de Manuel Chapuseaux y producción de Canek Denis.
Evocando la niñez maldita de la abuela, esta historia nos muestra no solo el árbol genealógico y el nacimiento de un tirano, sino también un cliché que aún nos sigue persiguiendo como sociedad: el abuso sexual infantil.
En una escenografía minimalista, Clara Morel se transforma de niña a mujer”, “puta”, escorpión”, víctima, madre y finalmente abuela, todas esas transiciones las logra de manera magistral.
A pesar de que, al iniciar la obra, nos parece un poco lenta, no tarda mucho para que el histrionismo de Morel, nos cautive y nos atrape en sus cuatro paredes.
El hilo narrativo mantiene a la audiencia que ve por primera vez a “La abuela del escorpión”, intrigado, no sabemos lo que pasará después y de alguna manera emociona.
El guion desmenuza desde otra óptica, la llegada imparable de Rafael Leónidas Trujillo, un dictador que marcó nuestra historia, pero, además, el nacimiento de una actriz más imponente que antes de “La abuela del escorpión”: Clara Morel.









